29/6/13

Capitana

Ya he dejado detrás tu coqueta opulencia decandente, tu espuma tranquila y tus bloques de piedra. Ya he dicho adiós a tu olor a mar descorazonado, a tu sabor a libertad, a tu escuadrón de gaviotas.Ya me he tumbado en tu arena fina, he descansado en tu silueta, he masticado tus canas y me he arrodillado ante ti foto a foto, pestaña a pestaña. Ya te he visto por fuera y por dentro, le he sonreído a tu gente buena, he esperado bajo una pequeña sombra de palmera y he visto dónde nació Manuel, dónde tantos han cantado dejándose la garganta, tu pueblo grande, tu ciudad chica, tu columna y tus murallas.
Ya me he pintado los ojos con tu nave de oro, ya he navegado a pie como una vagabunda entre tus calles serpentinas, cuajaditas de balcones coloniales, toldos sueltos y ventanas abiertas de par en par. Ye he besado las pestañas de tu viento cuando amanecía contento y dejándose besar.
Ya me has mostrado tus dientes, tu abanico y tu melena, tu velero,tu costilla, tu semblante, tus entradas. Ya te has quitado el vestido, y yo el sombrero, y te he bebido.
Ya me encontraste, ya he sido. Ya me voy, vienes conmigo.
Ya reconozco tu estampa.
Ya he vuelto, pero te llevo. Ya he memorizado bien tu sonrisa humilde y clara, tu inocencia y tu mirada, tu esperanza a toda proa. Tu ritmo bravo, tu ancla, tu historia viva, tu sol, tu baño azul, tu piel blanca.
Ya he dejado atrás tu brisa, tu silencio repentino, tu horquilla y tus arrugas, tu honestidad de bolsillo, tu asombrosa dignidad, la lucha de tu cansancio, tu cansancio, tu bondad.
Ya me voy, vienes conmigo, tú y tus calles de colores, tus peces y tus canciones. Me voy, Cádiz, ya me voy. Me voy, Gadir, me despido. Cierro los ojos, sigues ahí, pulpa bonita, gitana, calamar de piedra y agua, maqueta deteriorada, tierra nueva, casa vieja, tesoro de sangre y plata.
Me vuelvo a mi hogar, Gadir, tierra adentro, sólo tierra, y te dejo a ti, guardiana, cara a cara con el mar, esperando un fin del mundo de chirigotas y coros trasnochando frente al Falla una vez más. Te dejo el caer suave de las olas, la poesía de mi faro en su derrota, mi insoportable inquietud. Te dejo unos dibujos rodeados de palabrotas porque me faltaban copas y no veía al trasluz.
Toda mi llama encendida, toda mi labia dormida y mi sueño, ea ea, tumbado en tus escalones.
Me marcho, niña, me voy por tu espinita dorsal, la cola de tu sirena. Te dejo la luna llena y los regalos del mar. Voy más allá, a la tierra donde el levante no llega, y te dejo atardeciendo, naranja fuego, adormecida, con las pupilas brillantes y con la frente hacia arriba.
Hasta siempre, Cádiz buena, hasta siempre, Cádiz chica, hasta el día en que vuelva a verte, mi marinera bonita, mi camaronera guapa, mi capitana valiente, mi desterrada, ea ea, mi esquinita.

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