No te cosieron las alas
y el viento salpica y quema.
Y se rieron de ti y te apuntaron con armas
agujereando
lo poco
que te había hecho valiente
lo poco
que te quedaba de espalda.
Y su pelo es la única almohada que pediste
pero no mostró piedad el tiempo injusto
te olvidaste de vivir por no vivirla
de observar por no alcanzarla con los ojos
de besar por no sentir que estaba ella.
Perdóname por el techo
el sabor del beso hueco
todas las noches borrando
todos los días del cielo.
Siento cada pesadilla
entre sábanas sudadas
siento el puzzle de tu vida desmembrada
en caricias entumidas.
Siento el frío del corazón
el ruido de la falta de palabras.
Siento el sexo sin amor
la destemplanza
la mañana inabarcable
la tarde agria.
Siento la calma insondable
y el dolor
desesperante
de la asesina esperanza.
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