Que follen a la
mañana, yo me he quedado colgada de una esquina despuntada
de la noche, con
la boca apuntando a las estrellas, los ojos desmaquillados y las botas de tacón
tiradas en el suelo. Cacao de espacio, polvo de galaxia hecha a base de
algodones y nebulosas de azúcar.
Te echo de menos
con las piernas en esta noche feroz, hoy soy algo más humana que ayer. Lamo mi
dedo con desgana, lo introduzco entre mis labios con desgana. El silencio se ha
comido mis palabras, la distancia se ha corrido en mi garganta, y me trago su
sustancia, que es sólo ausencia.
Soy amante de la
trama
Se han volcado
ríos de tinta
Por traspasar las
ventanas.
He plegado el
cascarón
He succionado sin
miedo
La cola del
escorpión
Y me he dormido
cerrada.
Y todo porque
esta noche
Echo de menos tu
golpe
Añoro fuerte tu espada
Quedarme desnuda
entera
Antes de que tú
empezaras.
Tus dos iris
masticando mi cuerpo sin tocar nada.
Echo en falta que
tu lengua pelee con todos mis huesos, se humedezca con la mía, se empujen
en plena caída libre, pierdan el paracaídas, se tuerzan, se vuelvan locas, se
desdoblen, se desvivan, se persigan y se arranquen, se dejen en carne
viva.
Las bragas sobre el suelo cogiendo frío y yo observando,
el mundo deambulando como un niñato borracho alrededor de mi cama, las gafas
sucias sobre la mesa del escritorio y mis sábanas mojadas.
No se oye ni un
pajarraco, ni el tráfico, ni el viento, ni una maldita alma humana. Y echo de menos
tus broncas y tu tensión cara a cara. Tu temperamento ronco de rugirle tanto al
mío, y tus manos mientras tanto abriendo paso, y las mías buscándose siempre en
las tuyas.
El imán que me detiene,
los kilómetros que van deshelando la nevada, el sol poniente, la luz naciente,
el imperio de los nervios tiritándole a la almohada. Te echo en falta entre mis
piernas como un nido al pajarillo que vuela y que siempre vuelve.
Echo de menos
beberme tus palabras y tu risa
Crujir pupila a
pupila
Pactar con furia
y alcohol
Sobre las guerras
perdidas.
Vivir la vida
latente
Obedecer a la
urgente
Impresión bien
avenida.
Admirarte frente
a frente
Morder tu pasión
Morderte.
Subir luego
lentamente
Hasta la cima.
Echo de menos tus
dedos apretando el corazón, el abrazo soberano tomando riendas, dejando sueltos
los cabos, el consuelo de tu tinta sobre mi tinta, de tu lanza desgarrándose
al paso de mis dos manos.
El futuro es
solamente una fracción de novela que todavía por idiotas no hemos despedazado.
Ahí permanece el esquema, ya lo desarrollaremos algún día.
Echo de menos la huida
Toda una vida
escribiendo
Todas las noches
perdidas
Toda la aurora
gimiendo
El mástil y tu
alegría
Los rezos y las
sequías
Los amaneceres
muertos.
Hoy soy algo más
mujer
Más inhumana que
ayer
Pero te añoro y
te sueño
Te dibujo y me
alimento
De la espera.
Ya queda menos,
ya es menos.
Que duela menos
la luna llena.