Como si de repente te enteraras de que, realmente, la tierra es plana. Después toda la certeza con que llevamos siglos afirmando, con la cabeza bien alta sobre los hombros, que ésta es redonda.
Sentada en el suelo observando esos dos labios, esa boca sobre el cuello respirando y ese brazo apoyado en la espalda del otro. Hasta que no aguanto más y me levanto y me largo dando un portazo sordo.
Como una niña arrastrada calle abajo por un paraguas gigante. Como un globo que se echa a volar y explota en la estratosfera.
Me siento fuera de sitio, fuera de tiempo, fuera de hora, fuera de juego. Fuera del mundo observando cómo éste continúa flotando sin importarle quién quede debajo o arriba. Fuera de ti y fuera de mí. Fuera de toda sospecha, fuera de fecha, fuera de amor.
Susurrándole al espejo que me ayude a comprender, que detenga la tormenta, que me pare con ahínco las dos piernas cuando éstas echen a andar. Probándome el vestido, rompiendo con lo antaño prometido, deshecha de la tristeza. Con los ojos cansaditos de mirar.
Como si de repente te enterarás de que Dios sí que existía, de que el sol es solamente un balón de gasolina, de que somos inmortales. Y que aún así yo prefiera sólo una vida.
Me noto fuera de sitio, fuera de tiempo, fuera de hora, fuera de juego. Fuera del mundo observando cómo éste continúa flotando sin importarle quién quede debajo o arriba. Fuera de ti y fuera de mí. Fuera de toda sospecha, fuera de fecha, fuera de amor.
Con el índice cansado de levantar el pecado él solito por los dos.
Sentada en el suelo escribiendo con los labios, esa boca sobre el cuello respirando, ese sueño en que construyo todo aquello que los días me van quitando. Hasta que no aguanto más y me desangro y despierto, como una niña arrastrada vida abajo por los pies. Cielo arriba suspirando, expirando del revés.
Como un globo que se ha echado a volar y muere en la estratosfera.
Susurrándole al espejo que me ayude a comprender, que detenga la tormenta, que me pare con ahínco las dos piernas cuando éstas echen a andar. Probándome el vestido, rompiendo con lo antaño prometido, deshecha de la tristeza. Con los ojos cansaditos de mirar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario