13/10/12

Escritura automática

Lo escribo sin repasarlo
buscando lo verdadero
por no hablar, por no gritarlo
alargando
adornando
sin que me importe el impacto
sin preocuparme porque sea bueno.
Lo paso de mano a mano
porque me pesa 
y lo suelto.
Lo escribo en el mismo azul que va marcando mis venas
filtrando lo más sincero
justo ahí donde termina la paleta
poco antes de nochebuena
a cuatro escopetas 
aún 
de que me llegue Febrero.
Escribir que es a mi vida sólo una pataleta.
Quisiera que las palabras pudiesen crearse solas
que no quedase una gota
de vocación.
Me dejan recogiendo mis pedazos
tapándome la cara
leyendo sin prestarles atención.
Me lamen el zarpazo
un poco más debajo
justo aquí.
Nadie me ha visto por dentro
nadie sabe lo que guardo, lo que tengo
lo que acumulo en los nervios
lo que quiero para ti.
Antes de que la luz salga, un despertar que sea lento
antes de que el sol se ponga, la manzana sobre el árbol.
Que lo poco pida más
que lo mucho se convierta en lo poco necesario.
La correa transparente de mis piernas
el vozarrón del salón
el "no tanto" y el "qué menos"
el "recuérdame", el "sí quiero"
El inconsciente universo
el cansado y el contento
el ojo que busca boca
la boca que pilla al vuelo.
El sexo y la represión.
El barrote que me invita a enredarme para siempre
en tu deseo y tu suerte
la prisión que se convierte 
en puente de libertad.
El ojo de mi huracán
todos los poemas que queden todavía por vomitar
el "se había visto venir"
el "no hay historias sin ti"
y en la octava maravilla
el orgasmo a pies juntillas
un empujón que me diga que todavía queda más.
De las flores que me arranque este planeta quejica
sólo tu rosa con tus espinas
y de todas las promesas sólo la que tú me digas
y por cada enfermedad sólo poder mejorar
si es tragándome sin agua tu aspirina
y después de deambular por esta  inmensa ciudad
sólo parar en tu esquina.
De la noche negra y larga
señora 
diosa sin bragas
sólo tu estrella
tan sólo tu luna clara.
De todos los dioses buenos
tu viejo dios
no se olvide de que existo.
La apariencia del rencor
cuántas batallas libradas en esta guerra de espadas
sudada de sol a sol.
Cuántas heridas has visto.
No, no te lanzaste sin más
nunca fuiste de ese grupo conformista al que le basta saltar
no quisiste disparar a quemarropa.
Cuántos amigos caídos
Cuánto insomnio, cuánto horror
cuántos gapos al olvido
cuántas copas.
Cuánto cuerpo acicalado
cuánta carne sin usar
cuánta falta de sentido calentar
tanto hueso sin tus manos.
Cuánta sombra sin relieve
cuánta narración sin nombre
cuánto oro dado por cobre
cuánta saliva hecha tecla sólo para que te asomes.
Tantas personas recuerdo 
haber conocido
que luego se han convertido en marionetas idiotas
trastornadas por las tornas del destino.
Que de toda la asombrosa
la dichosa humanidad
me quedo con tu persona
con tu pecado y tu pena
con la cresta de tu ola y las conchas de tu arena.
Que de todas las esperas que se me puedan rifar
no es tanta esta vida mía
doy la fe a cambio de verme 
siendo dueña de tus días
o de los de nadie más.
Que de todos los "por ti" salga un contigo
que entre todas las mañanas que recojan de este bingo
de la vejez me conforme con sólo un cacho
del alcohol sólo tus labios
de todo lo que conozco
de todo lo que he perdido
de todo lo que he fallado.
Tan sólo a ti te he llorado más de tres siglos seguidos
tan sólo por ti he pensado en recortarme el cariño
porque solamente en ti veo que alguna realidad
pueda querer ser real
un personaje 
una vez más
una rabia sin limar
una cena familiar
un vestido escotado de domingo.
Sólo el perdón si éste es tuyo
y nada de nadie más.
Que de todas las esperas que se me puedan rifar
no es tanta esta letra mía
doy la fe a cambio de verme siendo tuya de por vida
o nunca de nadie más. 
Que quiero de este paseo corto 
sólo tu paso
y de este salto 
asesino 
sólo tu viaje
y de este viaje tan breve 
solamente tu latido.
Que de toda la asombrosa
la asquerosa humanidad
elijo arrugarme entera poquito a poco contigo.
Que de todas las estrellas yo me dejo la cadera
en el intento 
y te acerco la fugaz
y de todas las palabras te doy toda la verdad
y de todas las auroras, mis mañanas 
y de todas las mañanas 
tus bostezos nada más.
Ni ofrezco tanto ni tanto pido:
Que de todos los amores que anden desarmando telas
escondidos
malheridos bajo el brillo exagerado de este sol
no levante la cabeza el girasol
me acartone distraída
perdida sobre el cemento
no haya en el mundo belleza que se atreva a merecerse
mi atención.
De todo el invierno el tuyo
y de todo el sentimiento 
sólo uno
sólo tu amor.



No hay comentarios:

Publicar un comentario